CEDA - Centro especialiado en desórdenes alimentarios

Problemas para hacer dieta

Este espacio está dedicado a otros desórdenes de la alimentación que no se tratan de bulimia o anorexia, pero que también requieren asistencia.

Existen otros desórdenes en la alimentación que también pueden resultar angustiantes para quienes los sufren.

Para resolverlos suelen deambular por diversos tipos de tratamientos, en su mayoría nutricionales que –en el mejor de los casos- brindan resultados temporarios.

Cuando la voluntad se acaba todo el circuito vuelve a empezar.

¿Por qué la comida suele relacionarse con los estados de ánimo y la ansiedad?

La alimentación está unida al afecto desde el comienzo de la vida.
El alimento es la primera vía de contacto entre la mamá y el bebé.
Es el modo en que la mamá tiene la oportunidad de demostrar afecto y dedicación para asegurar la continuidad de la vida de su bebé.

A lo largo del desarrollo esta ligazón afecto-alimento debe separarse paulatinamente a medida que el bebé logra adquirir nuevos recursos para interactuar con su entorno.

Se trata de un largo proceso en el que tanto el niño como sus papás deben acostumbrarse a incorporar nuevos elementos que calmen la ansiedad y que le transmitan afecto.

Los avatares de este largo proceso pueden colaborar en la aparición de un desorden alimentario posterior.

¿Qué síntomas pueden indicar un problema alimentario?

Principalmente el malestar frente a la situación. El sentimiento repetido de fracaso frente a numerosos intentos por resolverlo.
La sensación de que se está frente a algo que no es posible manejar.

Los síntomas podrían ser:

¿Por qué es tan dificil mantener el peso?

Porque la gran mayoría de los tratamientos nutricionales para bajar de peso están basados en la voluntad del paciente.

No se ocupan de descubrir las causas del desorden en la alimentación.

Por ello los resultados permanecen mientras dura la voluntad del paciente. Se construye una dieta acorde a ciertas preferencias del paciente y se le pide que la realice. Quienes han pasado por esta situación más de una vez, saben bien que no se trata de una tarea sencilla. A pesar de tener el ferviente deseo de verse mejor, es muy difícil sostener una dieta y más aún sostener el peso deseado a lo largo del tiempo.

Seguramente se ha preguntado alguna vez -mientras comía algo no permitido en la dieta-, por qué lo hacía aún sabiendo del perjuicio que ello le provoca. Pues bien, allí está la pauta de que en la alimentación intervienen otros procesos psíquicos además de la voluntad.

La fuerza de voluntad es necesaria pero no alcanza para resolver el problema.

¿Hay tratamientos distintos a los tradicionales para bajar de peso?

Sí. Se trata de un tratamiento que aborde el problema desde la raíz. El único modo de lograr resultados duraderos es descubrir las causas que lo originan.

Pongamos un ejemplo: si a una persona deprimida, le pidiéramos que se levante y trabaje, seguramente no podría hacerlo por más empeño que ponga. Lo que le sucede excede su voluntad.
Si pudiera levantarse y trabajar entonces no estaría deprimida. Es necesario encontrar las causas que lo llevan a sentirse así.

Lo mismo sucede con alguien que no puede controlar su alimentación, si le pidiéramos que la controle y esto sucediera desde allí y para siempre, entonces no tendría ningún problema.

Quienes lo han intentado mil veces saben que no es tan sencillo.

Se trata de encontrar las causas que llevan a alguien a comer sin control, a elegir alimentos nocivos para su salud, a soportar un sobrepeso que le impide desarrollar su vida libremente.

¿Qué puede aportar un psicólogo en un tratamiento para bajar de peso?

El espacio psicológico se dedica a descubrir las causas ocultas que producen descontrol con la comida, sólo a partir de ellas resulta posible lograr modificaciones permanentes en los hábitos alimentarios.

No se trata sólo de fuerza de voluntad, existen mecanismos psíquicos que llevan a depositar la ansiedad en la comida.
Es imprescindible descubrir el funcionamiento de éstos para lograr resultados duraderos.